AUTOEXÁMEN DE MAMA


Hay cosas que solo cuestan un minuto y que tienen un gran valor para salvar vidas. Te damos las claves para que sepas hacerte un autoexamen de mama.


Un autoexamen de mamas es un chequeo que una mujer se realiza en casa para buscar cambios o problemas en el tejido mamario. Muchas mujeres sienten que hacer esto es importante para su salud.

 

Sin embargo, los expertos no se ponen de acuerdo respecto a los beneficios de los autoexámenes de mamas para detectar el cáncer de mama o salvar sus vidas. Hable con el médico respecto a si el autoexamen de mamas es apropiado en su caso.

 

¿Cuando es el mejor momento?

El mejor momento para hacerse un autoexamen de las mamas es más o menos de 3 a 5 días después del comienzo del periódo. Las mamas no están tan sensibles o con protuberancias en ese tiempo en su ciclo menstrual.

 

Si usted ha llegado a la menopausia, realícese el examen el mismo día todos los meses.

 

Cómo hacerse un autoexamen de mama?

1. Con los brazos hacia abajo, observa si tus pechos están equilibrados, no hay deformaciones, cambios en el color o el pezón está desviado, hundido, o diferente a lo habitual.

 

2. Coloca las manos en las caderas y presiónalas. Inclínate ligeramente hacia delante y comprueba los cambios del punto anterior.

 

3. Ahora sube los brazos hacia arriba y vuelve a observar si hay alguno de los síntomas anteriores.

 

4. De pie con una mano detrás de la cabeza, explora cada una de las mamas con movimientos circulares, empezando por la axila y terminando en el pezón.

 

5. Examínate también tumbada boca arriba, con una almohada bajo tu espalda.

 

6. Aprieta los pezones para comprobar que no sale líquido anormal. Mire las mamas directamente y en el espejo. Busque cambios en la textura de la piel, como hoyuelos, arrugas, abolladuras o piel que luzca como cáscara de naranja.

La importancia de la nutrición

Cualquier tipo de alimentación saludable puede ayudarte a prevenir tumores, pero con tanta información, es difícil concretar un menú con los alimentos que tienen propiedades anticancerígenas. Aquí os dejamos un plan de 1 día, con 5 comidas que te pueden ayudar a hacerte una idea de lo que debes comer a la hora de cuidarte frente al cáncer.

Factores de riesgo para el cáncer de mama

  • Edad: El riesgo aumenta con la edad. La mayoría de cánceres de mama se produce sobre los 50 años; a los 60 el riesgo es más elevado y resulta muy poco frecuente por debajo de los 35 años, aunque también es posible.
  • Sexo: Las mujeres son las más propensas a desarrollar cáncer de mama. Los hombres también pueden sufrirlo, pero la probabilidad es de uno por cada cien mujeres.
  • Antecedentes familiares: Las posibilidades aumentan si una hermana, madre o hija ha sufrido esta enfermedad. Además este riesgo se eleva si el familiar que ha padecido cáncer lo ha hecho antes de la menopausia, o si ha afectado a los dos senos.
  • Haber sufrido otro cáncer: El riesgo de cáncer de mama aumenta si se ha sufrido previamente otro cáncer, especialmente de ovario o de colon, o un carcinoma lobular o ductal in situ (dos tipos de tumor maligno que aparecen en los lóbulos o en los conductos galactóforos de los senos, o conductos mamarios). Otro posible factor de riesgo es una hiperplasia benigna, una especie de tumor no maligno, que altera el tejido del seno.
  • Menopausia tardía (posterior a los 55 años) y no haber tenido hijos o que el primer parto fuera a partir de los 30 años.
  • Factores medioambientales: Se está investigando la posible influencia de pesticidas, campos electromagnéticos o contaminantes en agua y comida.
  • Estilo de vida: algunas investigaciones han hallado un posible vínculo entre el consumo de alcohol y el desarrollo de cáncer de mama.
  • Obesidad: Apesar de no tener ninguna constatación científica definitiva, muchos investigadores indican que seguir una dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras, así como practicar ejercicio físico de forma regular pueden ayudar a prevenir la aparición del cáncer de mama.
  • Estrés: Una vida activa hasta límites excesivos no es conveniente ni beneficiosa. Llevar una vida estresante es nocivo para la salud y, en consecuencia, puede favorecer la aparición de enfermedades.
  • Terapia Hormonal Sustitutiva: Ciertos investigadores indican que a partir de los 10 años con terapia hormonal sustitutiva (THS) puede aumentar el riesgo de cáncer, mientras que otros destacan que no importa durante cuánto tiempo se ha tomado en el pasado, puesto que el riesgo de cáncer existe entre las que siguen la terapia hormonal, no entre las que la siguieron en un pasado.

Fuente 1, 2

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