LA ESCALADA DEL MIEDO AL TERROR PARTE II

Por M.S.c Indira Rodríguez Pacheco

Psicóloga


Radiografía de la ansiedad y los ataques de pánico (II PARTE )


En la primera parte de este artículo mencionamos que los ataques de pánico son un proceso escalonado de aumento de la ansiedad, que van del miedo al terror. Donde la persona sin darse cuenta tiene una activación psicofisiológica de alteración de la respiración, latido cardiaco, sudoración y reflejo psicogalvánico.

 

Es un fenómeno complejo vivenciado por la persona con reacciones biológicas, psicológicas, sociales y culturales. La persona proyecta sus pensamientos y emociones al futuro, previendo imágenes negativas o catastróficas, que aumentan la ansiedad hasta experimentar el ataque de pánico.

 

Por ejemplo, en las formas de vida moderna las personas pueden sentir gran ansiedad ante la suciedad o el control por la limpieza y el orden, el manejo del tiempo u organización de su cotidianidad, miedo a los animales con los que podría tener contacto como las palomas o ratones, terror ante los lugares cerrados como ascensores o miedo a volar; o por el contrario el miedo ante espacios abiertos o multitudes. Miedo patológico a las enfermedades o a los cambios en la apariencia física. Hay gran diversidad en los objetos o situaciones que pueden generar miedo.

 

Esta escalada del miedo se puede convertir en una patología que limita e invalida la funcionalidad de la persona en su vida cotidiana y en el sistema social. Puede tener consecuencias como limitar la movilidad, generar dependencia excesiva, sentimientos de incapacidad y autoimagen negativa, vivir en una angustia constante por la inminencia del próximo ataque de pánico; entre otras consecuencias.

 

Desde el punto de vista de la Psicología Estratégica, no interesa conocer las causas que originaron la patología sino la forma de funcionamiento actual para realizar un tratamiento que bloquee las soluciones fallidas y la persona logre utilizar sus recursos personales para el manejo del miedo patológico.

 

Ante este panorama nos realizamos el siguiente cuestionamiento:

 

¿Qué hacemos cuando estamos ante estas amenazas y activación fisiológica?

Soluciones intentadas: Control, evitación y petición de ayuda

Se han identificado tres soluciones principales que la persona con ataques de pánico utiliza y que ayudan a mantener el problema, constituyéndose en una trampa mental invalidante y en un círculo vicioso. Ante la sensación de miedo la persona intenta controlar las reacciones de su cuerpo, evitar la situación amenazadora y buscar ayuda.

Modelo circular de la persistencia del síndrome del pánico  

Imaginemos lo que pasa con una persona que experimenta una escalada de miedo en un puente muy alto:

 

“La primera vez que me pasó sentí terror, escalofríos en todo el cuerpo, mi respiración y mis latidos se aceleraron... me sostengo fuertemente de la barandilla del puente, trato de tranquilizarme, trato de modular mi respiración pero me agito más, ahora me siento mareada, quiero buscar un sostén y no ver la altura; tengo mucho miedo de caerme en el abismo.

 

Esta fue una experiencia aterrorizadora y no quiero volver a pasar por un puente, ni estar en lugares altos. Pero para ir a dejar a los chiquitos a la Escuela debo pasar un puente, y por lo general tomo el camino más largo para no pasar por él, tengo mucho miedo de que me vuelva a pasar.

 

Se lo conté a mi esposo y a mi hermana. Ahora saben que me da terror las alturas, me vieron como me puse de mal el otro día en un paseo que tuvimos que pasar por un puente. Ahora ellos me apoyan y ayudan. Se alternan para ir a dejar a los niños a la escuela porque saben que yo me pongo muy mal. Me alivia mucho y con su apoyo he logrado entender cuánto me aman.”

 

 Esta es la situación de un caso real de una mujer llamada Mariana, es una mujer de clase media; muy inteligente y que ha logrado surgir como Contadora y Evaluadora de Proyectos en un Banco, pero se ha sentido muy desanimada por no poder gestionar sus propios miedos; aunque es muy exitosa en lo que hace.

 

Como podemos ver en este relato, esta mujer primero trata de controlar la respiración y tranquilizarse, identifica que el puente o las alturas le han provocado una escalada de miedo por lo que tiende a evitar esos lugares y ha buscado ayuda en su familia quienes con muy buena voluntad la protegen.

 

En primera instancia, parece razonable lo que Mariana hace y parece eficaz; pero esto solo funciona a corto plazo y sólo en apariencia es una buena solución. Cada vez que se enfrenta a una situación similar, ella vuelve a utilizar las mismas soluciones porque le generan alivio inmediato y se siente protegida y amada.

 

El intento de CONTROL de las propias reacciones tiene un efecto paradójico o sea produce el efecto contrario.

 

En tanto Mariana trata de escuchar la activación de su cuerpo, de tranquilizarse  y de controlarse, este se desboca como caballo espantado, sin freno y control. Hay una subida del nivel de ansiedad.

 

Las reacciones fisiológicas como la respiración o las palpitaciones del corazón son funciones espontáneas del organismo, el control racional altera su expresión natural.

 

La persona percibe esta alteración y se asusta; los parámetros fisiológicos se alteran de nuevo, el miedo aumenta y si este círculo vicioso de interacciones disfuncionales entre mente y cuerpo no se interrumpe, se llega al ataque de pánico.

 

“Son personas que caen constantemente en la trampa paradójica del control que hace perder el control: la mente no puede controlar su propio funcionamiento mientras está funcionando, los ojos no pueden verse mientras están mirando.”

 

El Dr. Nardone define el ataque de pánico “como una escalada paradójica de sensaciones de miedo e intentos de control que en su interacción acaban por engañar a la mente, que se construye a sí misma los monstruos de los que tiene miedo.”

 

Aunada a esta respuesta inicial de control de la persona atrapada por el miedo psicológico, se pone en marcha un repertorio de reacciones y respuestas que complica el problema y los efectos del trastorno. El círculo vicioso se completa con la tendencia de la persona a EVITAR la situación asociada con el ataque de pánico y la constante búsqueda de AYUDA y protección por parte de otras personas.

 

Las estrategias de EVITACIÓN de Mariana la alivian de no tener que enfrentar la situación amenazadora, pero a la vez por el mismo hecho de haberlo evitado le confirma su peligrosidad y también le confirma su situación de inadecuación e incapacidad; por lo que en lugar de fortalecerla para usar sus recursos personales y su determinación para enfrentarse a la situación, esta solución intentada la debilita y fragiliza.

 

“...cada evitación prepara la siguiente, hasta construirse una cadena de evitaciones que lleva a la persona a la completa incapacidad para exponerse a las situaciones prefiguradas como amenazadoras. También este caso tiene que ver con la rigidez de una estrategia que provoca un doble efecto: primero proporciona la sensación de salvación del pánico inadecuado, después alimenta la idea de que no se es capaz de afrontar la situación evitada.

 

Este segundo efecto, fuga tras fuga, produce una desconfianza generalizada de la persona respecto a sus propios recursos. Sobre la base de esta desconfianza en las propias capacidades, evitará cada vez más exponerse a situaciones de riesgo eventual, hasta la total inacción.”

 

Mariana busca AYUDA para solucionar su problema; sus familiares, con la mejor voluntad, están atentos a ella y a apoyarla en lo que necesita para aliviar su situación, pero la constante petición de ayuda y el reiterado apoyo le genera una total dependencia y le ratifica sus incapacidades, fortaleciendo la pérdida de confianza en sí misma y en sus propias fortalezas.

 

Así se estructuran vínculos afectivos poco saludables y relaciones viciadas por el miedo, vinculados por la necesidad de sentirse protegido y de proteger. La persona, delegando a los demás su seguridad personal, renuncia a enfrentarse a sus propios límites.

 

La creciente sensación de desconfianza en los propios recursos hace crecer el miedo que gradualmente se generalizará, convirtiéndose en la percepción dominante de la realidad. La persona se sentirá cada vez más incapaz de manejar sus propios miedos y sentirá que los miedos la controlan.

 

Muchas veces se descalifica o minimiza la situación diciendo “eso es psicológico”, “contrólese”,  es “falta de voluntad” o “eres tú el que crea todo eso”. Pero en palabras de Dr. Nardone “...un mal imaginario es peor que uno real y se puede convertir, en sus efectos, en más real que cualquier realidad.”

 

Con esta descripción podemos entender cómo funciona esta patología, el paso siguiente es cómo tratarla. En el Centro de Terapia Estratégica de Arezzo (2) han establecido una forma de terapia con un 95% de eficacia, según las investigaciones realizadas en 15 años de investigación y más de 4.000 personas atendidas.

 

 Esta terapia incluye el diálogo estratégico, la hipnosis sin trance y protocolos específicos con resultados eficaces para el tratamiento de la ansiedad y los ataques de pánico. Minimizar, descalificar o aconsejar no funcionan para solucionar esta problemática.

 

 

Si desea saber más al respecto espere los siguientes artículos o si desea experimentar esta forma de terapia comuníquese conmigo M.Sc. Indira Rodríguez Pacheco o con Terapia Breve Estratégica Costa Rica (3).

 

Fuente  (1)  Artículo basado en el libro: No hay noche que no vea el día. Terapia Breve para los ataques de pánico. Capítulo 1 La mente que cae en su propia trampa: anatomía del pánico. Giorgio Nardone; 2005,

2, 3 


 

M.Sc. Indira Rodríguez Pacheco

 

Por M.Sc Indira Rodríguez Pacheco

Master en Estudio de la Violencia Social y Familiar de la UNED

Lcda. en Psicólogía de la UCR

 

Psicóloga miembro del Colegio Profesional de Psicólogos de Costa Rica 


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